MarinTrust and GSA

Se celebró un taller conjunto, liderado por MarinTrust y la Alianza Global de Productos del Mar (GSA), como evento paralelo para los delegados que asistieron a la Reunión de Miembros de la IFFO. La sesión analizó la evolución de las expectativas en materia de certificación de piensos acuícolas, con especial énfasis en la garantía de los ingredientes marinos en un panorama cada vez más complejo de compromisos, estándares y expectativas del mercado.

El taller fue presidido por Libby Woodhatch, Presidenta Ejecutiva de MarinTrust, y contó con la participación de David Dietz, Gerente de Supervisión de Estándares de la Alianza Global de Productos del Mar, y Jorge Díaz Salinas, Director de Sostenibilidad y Comunicación de Skretting.

Expectativas de los minoristas y trazabilidad

Los ponentes destacaron que las expectativas en torno a los ingredientes marinos se originan en el nivel del minorista y se extienden a lo largo de toda la cadena de valor. Actualmente, los minoristas se centran principalmente en dos áreas: los derechos humanos y los piensos. En consecuencia, la trazabilidad se ha convertido en un requisito indispensable en todas las etapas de la producción. Sin embargo, los participantes reconocieron una brecha significativa entre las expectativas de los minoristas y la realidad operativa a la que se enfrentan los productores y proveedores de piensos.

Alianza Global de Productos del Mar y requisitos de las BAP

David Dietz describió el alcance y la evolución del programa de Mejores Prácticas de Acuicultura (BAP), que lleva 25 años en funcionamiento. El marco de sostenibilidad de la GSA abarca cuatro componentes clave (responsabilidad ambiental, responsabilidad social, inocuidad alimentaria y bienestar animal), y actualmente las BAP certifican a aproximadamente 4300 productores y 158 fábricas de piensos, que representan 10,2 millones de toneladas métricas de producción mundial de piensos. La tilapia y el camarón se identificaron como las principales especies contribuyentes, siendo Ecuador y Vietnam los países productores con mayor representación en la norma.

Según los requisitos actuales del BAP, al menos el 75 % de la harina y el aceite de pescado crudos (FMFO), calculados mediante un enfoque de balance de masas, deben provenir de pesquerías certificadas según las normas reconocidas por GSSI o evaluadas según los criterios de pescado entero de MarinTrust. Está previsto que este umbral aumente al 90 % para finales de 2027.

Los requisitos del BAP ahora incluyen la divulgación clara de las tasas de inclusión de harina y aceite de pescado en todos los piensos acuícolas. Las fábricas de piensos deben indicar la proporción de ingredientes derivados de la pesca, lo que refuerza la transparencia y la rendición de cuentas en toda la cadena.

Dietz también confirmó que en 2026 se iniciará una revisión completa del Estándar BAP para Fábricas de Piensos, lo que indica una mayor evolución en respuesta a las expectativas del mercado y de las partes interesadas.

Retos de MarinTrust en materia de garantía y alineación

Libby Woodhatch explicó que las materias primas que ingresan a una planta de harina de pescado deben evaluarse mediante un programa de certificación pesquera reconocido por MarinTrust o a través de la red de auditores externos acreditados de MarinTrust.

Perspectiva del productor de piensos de Skretting

Desde la perspectiva de un fabricante de piensos, Jorge Díaz Salinas destacó que los sistemas de trazabilidad actuales son insuficientes para cumplir con las expectativas futuras. Se requiere mayor disciplina, especialmente en lo que respecta a los aceites mezclados, para salvaguardar la licencia social para operar del sector. Skretting opera dentro de una cadena de suministro altamente compleja y considera que la trazabilidad es fundamental para mantener la credibilidad y la integridad.

Para finales de 2025, el 88 % de los ingredientes marinos de Skretting estaban certificados o provenían de productores de harina de pescado. Alcanzar el 100 % habría requerido una inversión adicional de aproximadamente 20 millones de euros. Díaz Salinas enfatizó la necesidad de una responsabilidad compartida en toda la cadena de valor.

La certificación se describió como la herramienta más eficaz disponible actualmente, siempre que los estándares sigan siendo realistas, claros y progresivamente más estrictos, a la vez que reflejen las realidades del mercado. Se identificaron las consideraciones de derechos humanos como esenciales.

Si bien la certificación sigue siendo el principal mecanismo de garantía, la falta de coherencia entre los distintos estándares continúa planteando desafíos. En particular, dentro del marco BAP, las certificaciones MSC y MarinTrust se tratan de forma equivalente, mientras que ASC utiliza un enfoque escalonado en el que estos estándares ocupan posiciones diferentes.

Conclusiones

El taller puso de manifiesto un amplio consenso sobre la importancia de la certificación y la trazabilidad en la producción de piensos acuícolas, al tiempo que expuso los desafíos actuales en materia de costes, armonización de las normas e implementación desigual a lo largo de la cadena de valor. Los ponentes coincidieron en que el sector de los piensos acuícolas es resiliente, pero que esta resiliencia tiene un coste, que exige creatividad, colaboración y un compromiso compartido con vías de certificación creíbles y prácticas.

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